El año pasado, el gobierno etíope presentó en Estados Unidos solicitudes para registrar las marcas de sus tres denominaciones de café más reconocidas, Sidamo, Harar y Yirgacheffe. Asegurar los derechos sobre estos nombres permitiría a Etiopía captar más ingresos del comercio mediante el control de su uso en el mercado y, por tanto, permitir a sus agricultores acceder a una parte mayor de los beneficios de la venta de sus productos. Con ello, la industria del café de Etiopía y sus agricultores podrían ganar alrededor de 88 millones de dólares más cada año.
Starbucks, una compañía valorada en casi 6.000 millones de dólares, elevó una protesta para que la solicitud del país africano no fuera aceptada por la Patent and Trademark Office (USPTO) de Estados Unidos. Este organismo rechazó la petición de Etiopía para registrar los nombres de Sidamo y Harar, creando serios obstáculos al proyecto.
Si Etiopía logra registrar las marcas de sus cafés, los agricultores podrían ganar más por vender sus productos bajo estas marcas, lo que representaría una diferencia abismal en la vida de algunas de las personas más pobres del planeta. En cambio, unos pocos céntimos más por libra no supondrían una diferencia importante en las ganancias de Starbucks, que superaron los 3.700 millones de dólares el año pasado.
Etiopía persiste en registrar sus marcas en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, le pide a Starbucks y a otras compañías que firmen acuerdos de licencia voluntarios que reconozcan la propiedad de este país sobre los tres nombres de café, independientemente de que se hayan convertido en marcas registradas. Los acuerdos de licencia voluntarios permitirán a Etiopía ampliar su poder en la comercialización de este producto y el ingreso de unos 88 millones de dólares más cada año para el sector cafetalero, que incluye a millones de agricultores pobres.
El gobierno de Etiopía entregó a Starbucks un acuerdo para ser firmado el pasado septiembre, en el que se reconocía el derecho del país a los nombres de Sidamo, Harar y Yirgacheffe y se señalaba que los beneficios adicionales que se generasen serían destinados a pequeños productores de café que en la actualidad viven al límite de la subsistencia. Sin embargo, Starbucks aún no ha respondido afirmativamente.
Oxfam Internacional pide a Starbucks que muestre liderazgo frente a otras compañías de café y que inmediatamente reconozca el derecho de Etiopía en este caso, mediante la firma del acuerdo de licencia.